ANTONIO DE LA FUENTE ARJONA
Home arrow Fragmentos arrow DE PASEO POR LA HISTORIA, HOY: ANTONIO MACHADO (fragmentos)
Menu Principal
Actor
Teatro
Televisión
Cine
Publicidad
Otros
Autor
Teatro
Narrativa
Literatura infantil
Fragmentos
Otros
Director
Director de Teatro
DE PASEO POR LA HISTORIA, HOY: ANTONIO MACHADO (fragmentos) Imprimir E-Mail

 © Antonio de la Fuente Arjona

     En un lateral del escenario y en primer término está sentado ANTONIO MACHADO (sobre una silla o incluso sobre el mismo borde del escenario). Viste chaqueta y sombrero (como en su foto más conocida y que os adjunto) y quizá lleve también bastón con el que juega de vez en cuando haciendo dibujos (¿o escribiendo?) en el suelo. ANTONIO MACHADO es un anciano adorable, con un ritmo lento en su movimiento y puede que también en su manera de hablar pero con un pensamiento ágil y dicharachero, es un hombre de otro mundo, de otro tiempo, como un ancestral hombre de campo, observador, ensimismado en sus cosas pero no por eso despistado ni torpe, en ningún momento pierde el hilo de la conversación y en algunos momentos hasta se adelanta a las preguntas de la ENTREVISTADORA, cortándola antes de que haya acabado de formular la siguiente pregunta.
   La ENTREVISTADORA aparece por el lateral contrario (puede ir vestida de aventurera de safari: con su pantalón corto y camisa caqui y botas de montaña, y claro llevará en sus manos un gran micrófono con el logotipo del programa para el que trabaja), habla directamente al público, con tono de misterio:

ENTREVISTADORA: Y aquí estamos de nuevo en un capítulo más de nuestro programa “De paseo por la Historia”, esta vez para encontrarnos nada menos que con uno de los grandes poetas españoles: Don Antonio Machado (le señala y baja un poco la voz, como cuando el reportero de turno se acerca con sigilo -para no perturbar o no espantar- al protagonista del documental en cuestión), y aquí le tenemos, absorto en sus pensamientos… Antonio Machado nació el 26 de julio de 1875 en Sevilla y murió en 1939 en Francia, donde se exilio al finalizar la Guerra Civil…

ANTONIO MACHADO: "Y cuando llegue el día del último viaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo, ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar."

(El personaje de ANTONIO MACHADO habla con absoluta naturalidad -aún recitando poesía-, sin ningún tipo de engolamiento.)

ENTREVISTADORA: Muy buenos días, Don Antonio, no quisiera molestarle…

ANTONIO MACHADO: No me molesta, señorita.

ENTREVISTADORA: No, es que como le veo tan concentrado en sus cosas.

ANTONIO MACHADO: Sólo converso, señorita, converso con el hombre que siempre va conmigo. Quien habla solo, espera hablar con Dios un día. Usted dirá, señorita, en qué puedo ayudarle.

ENTREVISTADORA: Me gustaría hacerle una pequeña entrevista para nuestro programa “De paseo por la Historia”, sólo serán unos minutos, para que le conozcan un poco mejor nuestros chavales del futuro… (y señala hacia el público)

ANTONIO MACHADO: (Reacciona como si viera al público por primera vez, les mira fijamente y tras un rato sonríe.) Ahora que veo aquí a los chavales tan atentos recuerdo cuando yo estaba ahí sentado con ellos en los pupitres, eran otros tiempos, ya lo sé…

(Recordando)

Una tarde parda y fría
de invierno. Los colegiales
estudian. Monotonía
de lluvia tras los cristales.

ENTREVISTADORA: (Hablando directamente al público) Pues aquí nos encontramos con Don Antonio Machado, gran poeta español, considerado un escritor del pueblo…

ANTONIO MACHADO: (Interrumpiendo el discurso de la ENTREVISTADORA.) Perdone, señorita, pero como decía mi maestro “¡qué más quisiera yo!”, decía mi maestro: “deseoso de escribir para el pueblo, aprendí de él cuanto pude, mucho menos, claro está, de lo que él sabe. Escribir para el pueblo es llamarse Cervantes, en España; Shakespeare, en Inglaterra; Tolstoi, en Rusia. Es el milagro de los genios de la palabra. Por eso yo no he pasado de folklorista, aprendiz, a mi modo, del saber popular. Siempre que advirtáis un tono seguro en mis palabras, pensad que os estoy enseñando algo que creo haber aprendido del pueblo.” Eso decía aquel maestro, ¡y qué razón tenía!

ENTREVISTADORA: ¡Pero usted vale mucho, Don Antonio!, su nombre figura en mucho libros de escuela…

ANTONIO MACHADO: Tonterías, y se agradece, pero esas cosas abruman a cualquiera. Señorita, por mucho que un hombre valga, nunca tendrá valor más alto que el de ser hombre. (Mirando al público.) Huid de escenarios, púlpitos, plataformas y pedestales. Nunca perdáis contacto con el suelo; porque sólo así tendréis una idea aproximada de vuestra estatura.

ENTREVISTADORA: ¿Qué es para usted la poesía, Don Antonio?

ANTONIO MACHADO: El diálogo del hombre con el tiempo, sin duda. Después de la verdad, nada hay tan bello como la ficción. Casi todos los grandes poetas son metafísicos fracasados y los grandes filósofos son poetas que creen en la realidad de sus poemas.

ENTREVISTADORA: Usted conoció a grandes poetas de su tiempo.

ANTONIO MACHADO: Pues a casi todos los de mi generación, y algunos fueron muy buenos amigos.

ENTREVISTADORA: Vamos a hacer un juego, si a usted le parece bien. En este programa nos gusta que nuestros espectadores participen en algún momento, así que le propongo lo siguiente: usted nos va recitar unas estrofas de poesías suyas dedicadas a dos grandes amigos, famosos poetas también, y el público intentará adivinar de quién se trata…

(La ENTREVISTADORA podría bajar entre el público y así acercar el micro a los que participen en el juego.)

¿Todos preparados? Cuando usted quiera, Don antonio.

ANTONIO MACHADO: Si era toda en tu verso la armonía del mundo,
¿dónde fuiste, Darío, la armonía a buscar?
Jardinero de Hesperia, ruiseñor de los mares,
corazón asombrado de la música astral.

(Rubén Darío)

ANTONIO MACHADO: A ver qué tal con la segunda.
Se le vio, caminando entre fusiles,
por una calle larga,
salir al campo frío,
aún con estrellas, de la madrugada.

(Federico García Lorca)

ENTREVISTADORA: (Volviendo a su lado y retomando la entrevista.) Don Antonio, hay tres grandes temas que, si no me equivoco, podría decirse marcan su escritura: el Camino, el Amor y España. ¿Podría hablarnos de ello?

ANTONIO MACHADO: ¡Uf! Mejor vayamos por partes, señorita… Despacito y buena letra, que el hacer las cosas bien, importa más que el hacerlas. El Camino es el camino, la sensación de caminar, entre verdes páramos, entre chopos y encinas castellanas, bordeando el río Duero hasta la ermita de San Saturio por ejemplo… Pero fundamentalmente, el camino para mí es la vida, entendida ésta como un gran viaje:

Caminante, son tus huellas
el camino, y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.

¿Y en cuanto al amor?

(sonríe, hace un gesto con la mano para que la ENTREVISTADORA se acerque y casi le susurra al oído),

Moneda que está en la mano
quizá se deba guardar:
la monedita del alma
(y le toca el pecho, allí donde está el corazón)

se pierde si no se da.

ENTREVISTADORA: ¿Y de España? ¿Qué puede decirnos de España?

ANTONIO MACHADO: En España, de cada diez cabezas, nueve embisten y una piensa. Si cada español hablase de lo que entiende y de nada más, habría un gran silencio que podríamos aprovechar para el estudio.

Ya hay un español que quiere
vivir y a vivir empieza,
entre una España que muere
y otra España que bosteza.

Y bueno, señorita,… (de pronto MACHADO parece despistarse con el vuelo de una mosca -es el propio actor el que hace el sonido: ZZZZZZZ… de la mosca volando-, la sigue con la mirada, la espanta de su cara… hasta que él mismo la caza al posarse en su manga…) yo creo que ya está bien por hoy, si me disculpan… (Con cierto esfuerzo se pone en pie, tan contento con su mosca y parece que ya totalmente olvidado del público y de la ENTREVISTADORA… Camina tranquilo hacia el fondo del escenario, en un momento dado libera la mosca ZZZZZZZ…, la observa volar un rato y después continúa su camino recitando “Las Moscas” hasta desaparecer… -por supuesto no es necesario recitar todo el poema-)

Vosotras, las familiares,
inevitables golosas,
vosotras, moscas vulgares,
me evocáis todas las cosas.
¡Oh, viejas moscas voraces,
como abejas en abril,
viejas moscas pertinaces
sobre mi calva infantil!
¡Moscas del primer hastío
en el salón familiar,
las claras tardes de estío
en que yo empecé a soñar!
Y en la aborrecida escuela,
raudas moscas divertidas,
perseguidas
por amor de lo que vuela,
-que todo es volar-, sonoras
rebotando en los cristales
en los días otoñales...

ENTREVISTADORA: (Un poco desconcertada.) Bien, queridos espectadores, nuestro protagonista se marcha y a mí no me queda otra cosa que dar por concluido el programa de hoy, hasta la próxima en “De paseo por la Historia”.

                                                         "DE PASEO POR LA HISTORIA, HOY: ANTONIO MACHADO", 2007

 
< Anterior   Siguiente >
© 2005 Antonio de la Fuente Arjona.
Hosting By Domus VV.