ANTONIO DE LA FUENTE ARJONA
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LA SOMBRA MISTERIOSA (fragmentos) Imprimir E-Mail

© Antonio de la Fuente Arjona

ESCENA 1.

     (En la oscuridad del teatro se oyen truenos, relámpagos y el agua de la lluvia cayendo con fuerza. ¡Menuda tormenta!
    Ahora se abre el telón para dejarnos ver el escenario iluminado, representa el salón de una casa: es el salón de la casa de los hermanos TOM y PABLO. Hoy ha sucedido algo curioso: de un lado al otro del salón hay dos sábanas y todo tipo de ropa colgando de una o varias cuerdas.)

(…)

TOM: ¡Jo! Me aburro. Llevamos todo el día encerrados en casa por culpa de la lluvia.
PABLO: Zí, todo el zanto día.
TOM: (Se acerca a la ventana.)
¡Cómo me gustaría bajar a jugar a la calle!
PABLO: (Corre hacia donde está TOM y mira también por la ventana.)
¡A lo mejor vemoz a Greta!

TOM: ¡Seguro! Greta nunca se pierde una tormenta.
PABLO: Eztará pizando charcoz...
TOM: Con sus grandes botas de agua.
PABLO: ¡Qué divertido! Cuando ze pone a zaltar de charco en charco...
TOM: ¡Sí! Salpicándonos a todos...

      (TOM se pone a saltar con los pies juntos, como si fuera de un charco a otro, PABLO le sigue.)

TOM: ¡Chof! ¡Chof!
PABLO: ¡Choz! ¡Choz!

     (Se ríen. PABLO se detiene tras un rato.)

PABLO: Ojalá eztuviera aquí Greta.
TOM: (Se entristece.)
Es verdad, ojalá.

     (De pronto una de las sábanas que está colgada detrás de TOM y PABLO se mueve, parece un fantasma que lentamente se acerca amenazador hacia los despistados hermanos.)

FANTASMA: ¡Uuuuh!
TOM y PABLO: (Se dan la vuelta.)
¡Aaaah! ¡Un fantasma!
     (Se abrazan asustados.)

     (El fantasma sigue avanzando hacia ellos hasta que la sábana se queda atrás, colgada de la cuerda, y alguien aparece debajo: una niña vestida con un inmenso impermeable y unas grandes botas de agua. Es GRETA.)

GRETA: ¡Hola!
TOM y PABLO: ¡Greta!
TOM: Vaya susto que nos has dado.
PABLO: Zí, vaya zuzto.
GRETA: Venía a buscaros, vi la puerta abierta y entré.
PABLO: Ezo ha zido mamá que fue a caza de la vecina...
TOM: Y siempre se deja la puerta abierta.

     (GRETA se ha sentado en el suelo y ha empezado a quitarse sus grandes botas para vaciarlas de agua.)

GRETA: ¡Guau! ¡Cómo llueve...! Traigo en las botas el agua de los charcos de media ciudad. ¿A qué jugabais?
TOM: A nada.
PABLO: Noz aburríamoz.
GRETA: (Sorprendida.)
¿Aburriros? ¿Con esta súper tormenta?

TOM: A mí la verdad, es que las tormentas me dan un poco de miedo...
PABLO: (Señala hacia la ventana.)
Eztá muy ozcuro y loz truenoz hacen un ruido...

GRETA: Mejor, más divertido.

      (Habla con voz misteriosa.)
Los días de tormenta suelen pasar cosas mágicas.

     (Los dos hermanos miran a su alrededor con temor. Hablan en voz baja.)

TOM: ¿Sí? ¿Como qué?
PABLO: ¿Qué cozaz pueden pazar, Greta?

      (La luz, por efecto de la tormenta, parpadea varias veces y se apaga, dejando en penumbra a nuestros protagonistas.)

TOM y PABLO: ¡Aaaah! ¡La luz! ¡La luz!
GRETA: (Intenta tranquilizarlos.)
No pasa nada, sólo se ha ido la luz.

PABLO: Volverá dentro de un rato, ¿verdad Tom?
TOM: Sí, claro... Bueno, eso creo.

     (La escena, a veces, es alumbrada por los relámpagos.)

GRETA: Ya os lo decía yo, ahora empezarán a suceder cosas mágicas.
TOM: Yo preferiría que volviese la luz...
PABLO: Mejor, zí, que vuelva la luz y dezpuéz que ocurra lo que quiera.
TOM: (Recordando.)
¡A lo mejor mamá tiene alguna vela guardada!

PABLO: Mamá ziempre deja velaz por todaz partez, por zi acazo.
GRETA: ¿Y a qué esperáis?
TOM: No sé por dónde buscar.
PABLO: Eztá muy ozcuro.
GRETA: Vosotros buscar por ese lado y yo por éste.
      (Tras un rato de búsqueda.)
¿Veis algo?
TOM: Yo no veo nada.
PABLO: Nada de nada.
TOM: ¡Esperad! ¡Aquí hay algo!
PABLO: (Ilusionado también.)
¡Zí, hay algo!

      (En voz baja, dirigiéndose a su hermano.)
¿Qué ez, Tom?
TOM: ¡Una linterna!

     (Un potente foco de luz ilumina a GRETA, deslumbrándola.)

PABLO: ¡Bien! ¡Luz!
     (De pronto ve a GRETA iluminada y señalándola pega un grito de miedo.)
¡Aaaah! ¿Greta qué tienez detráz de ti?
GRETA: (Volviéndose.)
¿El qué?
TOM: (Sin comprender el miedo de su hermano, pero también algo asustado.)
¿El qué, Pablo?

PABLO: Eza mancha negra en la zábana, detráz de ti...
GRETA: ¿Eso...?
      (GRETA se ríe.)
Pero si es mi sombra.
PABLO: ¿Tú zombra?
TOM: Claro Pablo, es su sombra.
PABLO: Pero..., ze mueve.
GRETA: Pues claro, mira, se mueve cuando yo me muevo...

      (GRETA da saltos, baila delante de la luz jugando con su sombra en la sábana.)

(…)

TOM: Gre... Greta... ¿Y esa sombra...
PABLO: ...que..., que hay a tu lado?
GRETA: ¿Sombra? ¿Qué sombra?
       (GRETA se da cuenta, la sombra se acerca a ella como queriendo tocarla.)
¡Aaaaah!
      (GRETA sale corriendo de detrás de la sábana y se une a los dos hermanos.)
¡¡Es una sombra!!
TOM: ¡Ya te lo habíamos dicho!
PABLO: Zí, una zombra.
GRETA: ¡Pero es una sombra sola, no es de nadie!
TOM: ¿Quieres decir que no hay nadie delante de esa sombra?
PABLO: ¿O detráz?
GRETA: ¡Nadie! Es una sombra sola, sin dueño.
      (De detrás de la sábana surge una voz.)
LA SOMBRA: Tranquilizaos, no os voy a hacer daño...

      (Los chicos se miran extrañados, GRETA se separa del grupo y con cautela se acerca a la sábana.)

GRETA: ¿Quién eres?
LA SOMBRA: Soy... EL GUIA.
TOM y PABLO: (Sin entender nada.)
¿El Guía?

GRETA: ¿De dónde vienes?
PABLO: ¿Qué quierez?

TOM: (En voz baja, regañando a su hermano.)
¡Cállate, Pablo!

EL GUIA: Vengo del encuentro de la luz y la oscuridad, y busco ayuda...
TOM: Mamá no está.
PABLO: Papá tampoco, zi puede venir máz tarde...
EL GUIA: Más tarde será tarde.
GRETA: No sé si nosotros podremos ayudarle.
TOM: Somos niños.
PABLO: Yo zoy el pequeño.
EL GUIA: Vosotros sois los únicos que podéis ayudarme.
GRETA: ¿Nosotros?
EL GUIA: Dice la leyenda, que sólo una niña con unas grandes botas y dos niños agarrados de la mano, salvarán mi mundo de la oscuridad. Y creo que por fin los he encontrado.

      (Los niños se miran: GRETA sus grandes botas, y TOM y PABLO sus manos unidas que, rápidamente, sueltan asustados.)

(…)

ESCENA 3.

EL GUIA: Yo soy El Guía, el único que conoce la forma de salir o entrar en el país de las sombras, por eso mi pueblo me encargó buscar ayuda en el exterior...
GRETA: ¡Nosotros te ayudaremos!
TOM y PABLO: ¿Nosotros?
EL GUIA: Otros lo han intentado sin suerte, ¿os atreveríais vosotros?

     (Los hermanos dudan.)

TOM: Bueno, no sé, mamá estará al llegar...
PABLO: Y zi no noz ve en caza ze va a enfadar.
GRETA: (Decidida.)
¡Claro que le ayudaremos!
TOM: Pero Greta, ¿no has visto...
PABLO: ...como el dragón ze come a la gente?
GRETA: (Insiste.)
¡Tenemos que ayudarle!
TOM: ¿Por qué?
PABLO: Zí, ¿por qué Greta?
GRETA: Bueno, es alguien que necesita nuestra ayuda.
EL GUIA: (Triste.)
Quizá me equivoqué y no sois vosotros los niños de los que habla la leyenda, tendré que seguir buscando...

     (Pero antes de que EL GUIA se marche PABLO le detiene.)

PABLO: ¡Ezpere! No ze vaya...

    (PABLO, TOM y GRETA se unen en un corro y reflexionan sobre qué hacer, y al final...)

TOM: Bien, te ayudaremos.
EL GUIA: ¡Estupendo!
GRETA: Pero hay un problema, ¿cómo podremos entrar en tú mundo?
EL GUIA: Es muy sencillo, sólo tenéis que recortar vuestras figuras en cartón y en mi mundo ellas serán vuestras sombras, allí se moverán como si fuerais vosotros mismos.
PABLO: ¡Qué fácil! ¡Yo traigo el cartón...!
TOM: ¡Y yo las tijeras!
GRETA: ¡Venga, rápido!


      (Los tres se ponen manos a la obra, recortando con cuidado sus siluetas en cartulina. GRETA es la primera en acabar.)

GRETA: Yo ya estoy lista...
EL GUIA: ¡Pues seguidme...!

     (EL GUIA entra en el mundo de las sombras y allí desaparece. Al pasar de una sábana a la otra, EL GUIA empequeñece, se convierte también en una marioneta. El camino de una sábana a la otra sería como el paso del mundo real al mundo fantástico de las sombras.)

GRETA: ¡Allá voy!
      (Sin pensárselo dos veces, da un salto y se mete entre las sábanas. Ahora es su silueta, con sus grandes botas y todo, la que habla desde el mundo de las sombras.)
¡Tom! ¡Pablo! ¡Venga, animaros!... No tengáis miedo. ¡Esto es súper!... ¡Que se va El Guía!... ¡Eh, señor, espere! ¡Qué prisas!
     (Y sale siguiendo a EL GUIA.)

PABLO: ¡Ezpéranoz Greta!
TOM: Dame la mano, Pablo.
     (Los dos hermanos se agarran de la mano y se miran.)
¡Uno!

PABLO: ¡Doz!
TOM: ¡Y tres!

      (TOM y PABLO saltan detrás de la sábana y al otro lado aparecen sus siluetas recortadas, también van de la mano.)

(…)

                                                                                              LA SOMBRA MISTERIOSA , 1995

 
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