ANTONIO DE LA FUENTE ARJONA
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MARIANO EN NEW YORK (fragmento) Imprimir E-Mail

@Antonio de la Fuente Arjona

Esa ciudad está muy fresca en mis pupilas. Fue en New York donde tomé la decisión de volver a España, tras tres años de exilio voluntario en Estados Unidos. Mi relación con la metrópoli venía de lejos. New York fue un sueño recurrente durante mi juventud. Quizá de tanto verla en películas, de tanto leerla en libros y revistas. Paseaba por sus calles, simplemente. Caminaba solo, feliz y tranquilo. La ciudad me resultaba familiar, conocida, sin perder su halo de novedad o misterio a pesar de visitarla durante muchas noches seguidas. Pero curiosamente hasta que no hube recorrido medio mundo no amanecí por fin en la isla de Manhattan. No había olvidado mi sueño, lo retrasé, digamos que tomé un largo atajo. Y la sensación real de callejear entre sus rascacielos resultó más intensa que la que aventuraba mi espejismo adolescente.

Mariano y yo nos cruzamos en el aire, él yendo de vacaciones y yo regresando del ostracismo, y aquí nos encontramos en el papel, caminando la misma ciudad, si es que esa posibilidad existe.

New York estaba muy reciente, más allá del tatuaje en el iris, muy adentro. Entre la ciudad que soñé y la ciudad que pisé, está la mirada de Mariano, más cerca de la primera que de la segunda. Una y otra enfrentadas en ese paréntesis de espejo, interregno del reflejo. En ese lugar intermedio se une el trazo fino del rotulador con las trazas de mis viejos recuerdos. El papel tiene esa cualidad de reverberación, donde el lápiz o el bolígrafo o la aguja devana la geografía de un destello.

(...)

                                             MARIANO EN NUEVA YORK, 2019

                                       *      *     *

That city remains fresh in my eyes. It was in New York where I made the decision to return to Spain, after three years of voluntary exile in the United States. My relationship with the metropolis came from far away. New York was a recurring dream during my youth. Maybe from seeing it so many times in movies, from reading it in books and magazines. I merely walked through its streets. I walked alone, happy and calm. The city was familiar, known, without losing its aura of novelty or mystery despite visiting it for many nights in a row. But strangely, until I traveled over half the world I did not wake up in Manhattan. I didn’t forget my dream, I delayed it, let's say I took a long detour. And the sensation of wandering among its skyscrapers was more intense than the one my teenage mirage glimpsed.

Mariano and I crossed in the ether, he was going on vacation and I came back from ostracism, and here we encounter on paper, walking in the same city, if that possibility exists.

New York was very recent, beyond the tattoo on the iris, deep inside. Between the city I dreamed and the city I stepped on, there is Mariano's gaze, closer to the first than the second. One and the other be faced in that parenthesis of mirror, interregnum of the reflection. In that intermediate place the fine line of the marker pen is joined with the traces of my old memories. The paper has that reverberation quality, where the pencil or the pen or the needle unwinds the geography of a gleam.

(...)
                                                                     MARIANO IN NEW YORK, 2019


 
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