ANTONIO DE LA FUENTE ARJONA
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AL OTRO LADO (1999) fotos/prensa Imprimir E-Mail

1999. “AL OTRO LADO”
Director: Luis González Carreño
Compañía: ENVIDO A PARES
Estreno: Teatro Cervantes, Sonseca. Septiembre 1999

Fragmento de la obra


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Fotos: Javier del Real

PRENSA

Deshilvanar el alma
Al Otro Lado es un elogio a la locura; una tragedia de interiores, una mirada ‘foucaultiana’ a las paredes del útero original. A través de sus grietas intuimos las reglas del juego aleatorio, de una oscura noche del alma en la que los personajes se niegan a ser sólo tristeza y donde el mundo ha sido definido como ‘ese bonito lugar del que escapar’.
La escenografía y la música refuerzan, con fabulosa efectividad, la estética deshilvanada del viaje; una ceremonia iniciática por las costuras del sentido común. Se deshilvanan las acciones, las ideas, los sentimientos. Se desnudan los cuerpos y aparecen inconsútiles en su blancura, sin mácula de culpa, asombrosamente vírgenes.
Los actores aprovechan la concavidad plástica del espacio para generar numerosos conflictos que articulan una compleja red de comportamientos alienantes, desde las dobles connotaciones (enfermero-guardián), pasando por las acciones compensatorias (llanto-defecación) hasta las erupciones psicosomáticas (dificultad de expresión-vómito). Así también, el ritmo está basado en tiempos binarios de tensión-distensión que subrayan la existencia material del telón occipital. Sin embargo, esta ceremonia de alienación (que no de la confusión) no impide que aparezcan conexiones con el mundo real: ‘las familias no quieren saber nada de las viejas chochas que se tropiezan con los muebles’. Aquí es donde se conecta el extrañamiento escénico con los comportamientos habituales de nuestra sociedad. Una sociedad que elimina de sus fronteras a todo aquel que no entiende el mundo de una sola forma; a aquel que no cree que debemos construir el futuro igual para todos; a aquel que apaga la tele y se pone a pensar en una vía alternativa de expresión.
La capacidad simbólica de los elementos dramáticos, así como su disposición estratégica respecto al público, evidencian una dirección exquisita y matizada; se advierte un trabajo vocal centrado en los sonidos y no en las palabras; una movilidad en los cuerpos perfectamente motivada; una apuesta diáfana por la creación inteligente sin concesiones al gusto democrático del vulgo. En fin, en Al Otro Lado se sudan las pesadillas de la caverna, se huye de un destino cosido al cordón umbilical y se alberga la esperanza del suicidio (o eutanasia colectiva) como medio de conseguir, definitivamente, la ilusión en una felicidad negada en el lado de acá.”
                                                                    Carlos Alba, LA COLMENA (Guadalajara), 23/12/1999

Una obra de teatro moderna, rompedora y audaz
“La compañía ‘Envido a Pares’ ha comenzado su actividad llevando a los escenarios de Castilla-La Mancha una propuesta de teatro nada fácil, muy alejada de la línea de comercialidad asequible que domina con tanta amplitud el repertorio disponible (…)
El resultado es una obra nada común, que aborda un tema comprometido y que se desarrolla con una puesta en escena aún más audaz si cabe, de manera que Al Otro Lado se convierte en un excelente ejemplo de teatro moderno, rompedor con los esquemas al uso y envuelta en la audacia que es consustancial con los jóvenes. El tema de la locura, expuesto con severa desnudez, permite en este caso a su autor, Antonio de la Fuente Arjona, el desarrollo de una línea argumental que da pie a continuos trasiegos de la realidad a la distorsión mental. Cuatro mujeres, encerradas consigo mismas, con un presente de desvarío y un pasado envuelto en tinieblas de memoria, reciben la visita forzada de un enfermero, al que sus compañeros han dejado encerrado en la habitación. El desenlace trágico es la consecuencia única y posible de este choque de voluntades (…) Los aficionados al teatro agradecieron la presencia de esta obra minoritaria y experimental, un buen ejemplo de los nuevos y difíciles vientos que intentan jóvenes compañías.”
                                                                                                       EL DÍA (Cuenca), 11/2/2000

El ‘pesanervios’
“Sólo el que se ha situado alguna vez muy cerca de sus límites ha sentido cómo no existe frontera más frágil que la que separa la vida de la muerte o la cordura de la locura. Sus contenidos sólo se excluyen radicalmente dentro de una visión muy simplificadora de la realidad. Una verdad hecha a nuestra medida para tranquilizarnos. Quien ha escuchado los aullidos de alguien que empieza a sumirse en su propia locura o ha captado el último destello de vida en los ojos de un moribundo, se ha situado frente al misterio. Quizá por eso en un intento por desterrar la oscuridad, la modernidad ilustrada desarrolla la institución psiquiátrica. Los que antes habían sido endemoniados, brujos o monstruos, eran ahora enfermos sometidos a los dictámenes de la ciencia. Una ciencia deshumanizada y soberbia incapaz de reconocer sus propias limitaciones y miserias.
Quizá por eso la locura llegara a transformarse en una bandera para muchos de los creadores, porque nos permite confrontar una inteligencia y una sensibilidad distinta contra los guardianes oficiales de la lucidez. El pensamiento oficial ha sido siempre una apisonadora a cuyo paso ninguna manifestación artística ha podido florecer. En teatro August Strinberg o Antonin Artaud encarnan el modelo de artista cuya sensibilidad o inteligencia hunden sus raíces en la locura. Ellos nos hablan desde su experiencia vital en un desesperado intento por tender un puente capaz de cruzar el abismo. El texto de Antonio de la Fuente Arjona intenta situarse en esta misma perspectiva. La acción transcurre en el interior de la celda acolchada de un manicomio de mujeres, la noche que un guardián novato es introducido a la fuerza en ella por sus compañeros. Dentro le recibirán con gritos cuatro mujeres. Cada una de ellas arrastra su propio mundo roto y entre todas luchan intentando justificar su propia historia, pero sólo la más fuerte conseguirá imponer las reglas de juego.
El trabajo realizado por la compañía Envido a Pares es arriesgado y poco convencional. Consigue instalarnos desde los primeros minutos en una atmósfera sórdida, claustrofóbica y asfixiante. Sólo algunos tenues destellos de humor y la delgada línea narrativa con la que se va abriendo paso una historia, impiden que la confusión se adueñe de la representación. Pero es un caos perfectamente organizado, medido en sus más pequeños detalles y resuelto con eficacia y profesionalidad. El dolor que anida en la locura y el miedo y la angustia que provoca en nosotros, está reflejado con inteligencia y sensibilidad. El numeroso público que acudió a la Sala Romeo Esteo, quizás con perspectivas de un espectáculo más ligero, no salió decepcionado. El trabajo de las actrices y la honestidad con que han abordado este tema bien mereció el cálido aplauso que los espectadores malagueños le dedicaron a esta joven compañía.”
                                                                   
Jose Antonio Sedeño, EL SUR (Málaga), Abril 2000

Una esperanza Al Otro Lado
“La locura no enfrentada a la cordura. Porque personalmente no logro distinguir claramente dónde se halla la frontera estrecha que divide esos dos conceptos ¿contrarios?
La locura reconociéndose a sí misma, no elegida, pero ante el sufrimiento, la impotencia o el abandono nos muestra un camino posible de fuga.
La locura sí enfrentada a la medicina, a la ciencia que combate químicamente enfermedades del alma, los problemas existenciales del ser humano, su ‘lado oscuro’, sus conflictos con la realidad (ese ‘extrañamiento del mundo’ en la sociedad contemporánea). Los progresos de la medicina bien podrán en el futuro hacer desaparecer la enfermedad mental, como la lepra y la tuberculosis, ¿pero acaso podrán acallar esas voces que nos gritan desde el interior o el más allá de nosotros mismos, esas voces que nos hablan (como dice el filósofo francés Michel Foucault) ‘de la relación del hombre con sus fantasmas, con su imposible, con su dolor sin cuerpo, con la cáscara de la noche’?
Hay una esperanza Al Otro Lado para estos personajes marginales (y marginados), diferentes, sensibilizados por el dolor o por una percepción especial, condenados por los demás y por ellos mismos. Vista desde fuera (desde nuestras butacas, desde la barrera) podrá parecer una huida trágica, una esperanza absurda; para ellos sin embargo es una liberación real, quizá incluso la realización de sus sueños."
                                              Comentario del autor para PROGRAMA DE MANO. Septiembre 1999
 
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